La Oración y el Padre Jordán

Beato Padre Francisco Jordán, SDS

“Para poder orar y meditar bien, descienda a las profundidades de su nada y sea humilde.”

El P. Francisco, fundador de los Salvatorianos, oraba durante el día ocho horas, claro, no seguidas, de ratos en ratos durante el día. Fue un hombre de constante encuentro con el Señor de la vida. Él afirmaba que “la oración es el arma más poderosa”, y su vida demostró que así es. Pues aunque tuvo muchos contratiempos para fundar la Familia Salvatoriana, lo logró. Ni el dinero, ni lo material, ni el poder, ni las envidias, ni los tropiezos, ni los rechazos, en fin nada pudieron contra él y su proyecto religioso.

Un día escribió en su diario espiritual, para tener siempre presente, “cualesquiera que sean tus sufrimientos, aflicciones, preocupaciones, temores, humillaciones, etc. di siempre desde lo hondo de tu corazón: ‘¡Fíat voluntas tua!’ (Hágase tu voluntad)”. Esta entrega confiada sólo se logra con mucha, muchísima oración, con mucho encuentro en silencio a los pies del Señor.

La oración y el Padre Jordán

Aprendamos esta gran virtud del Padre Francisco Jordán, orar siempre. Sin descanso y con mucha fe. Pero sobre todo bajando a nuestra nada y con humildad, pidiendo el auxilio del Espíritu Santo, quien viene siempre en nuestra ayuda, así lo dice San Pablo: “Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables” (Romanos 8, 26). 

Oración

Oración por la intercesión del Padre Jordán

Letanías

Letanías del Padre Jordán

La oración y el Padre Jordán