DEJAR QUE DISMINUYA EL EGO

¿Como podemos dejar que disminuya nuestro EGO? Nuestro EGO está en guardia contra cualquier cosa que pueda disminuirlo.

Cuando alguien me culpa o critica, el EGO se siente disminuido, e inmediatamente intenta reparar su disminuido sentido del “YO” mediante justificaciones (intenta proteger su buen nombre), mediante defensas o culpando a otros. Que la otra persona tenga o no razón, es irrelevante para el EGO, lo que le interesa es PRESERVAR la forma sicológica del YO.

Ejemplo, en una discusión de tráfico, cuando alguien te dice “inútil, no sabes conducir” nosotros le replicamos chillando. Uno de los mecanismos de reparación más comunes de nuestro EGO es la ira. Todos los mecanismos de reparación, tienen sentido para el EGO, pero en realidad son disfuncionales, y el grado más extremo de disfunción es la violencia física y el autoengaño.

¿Qué podemos hacer?

Una práctica espiritual muy potente es permitir la disminución del Ego cuando se produce, sin intentar restaurarlo.

Cuando alguien te critica, te echa la culpa de algo o te insulta en lugar de contraatacar o defenderte, no hagas nada. Deja que la imagen del yo se mantenga disminuida y ponte alerta a lo que ocurre muy dentro de ti. Durante unos segundos puedes que te sientas incomodo como si hubieses encogido. Después puedes que sientas un espacio interior que esta intensamente vivo. No has quedado disminuido en absoluto. En realidad, te has expandido. Cuando estás aparentemente disminuido en algún aspecto y te mantienes sin reaccionar en absoluto, no sólo hacia fuera, sino también interiormente, te das cuenta de que no ha disminuido nada real que al hacerte “menos” te haces más. Cuando dejas de defenderte o de intentar reforzar tu forma, te libras de la identificación con la forma, con la imagen mental del yo.

Al hacerte menos (según la percepción del EGO), en realidad experimentas una expansión y dejas sitio para que surja el SER.

Te libras de la identificación con la forma, con la imagen mental del yo.

Es entonces que, a través de la forma aparentemente debilitada, puede brillar un auténtico poder, lo que tú eres más allá de la forma. A eso es a lo que se refería Jesús cuando decía “niégate a ti mismo” Mateo 16:24 o “Pon la otra mejilla”.

Esto no quiere decir que vas dejando que te insulten o te conviertas en una víctima de gente inconsciente, a veces es conveniente que le “digas a la persona que te deje en paz” o “le des un no radical” esto no va cargado de negatividad es lo que se llama un “no de alta calidad”.

Por otra parte, también una práctica es conformarse con no destacar, no ser nadie en particular, esto tiene que ver con la humildad, con ello sintonizar con el universo, con tu esencia. Lo que al ego le parece debilidad es la única fuerza verdadera. Esta verdad espiritual es diametralmente opuesta a los valores de nuestra cultura contemporánea y al modo en que condiciona el comportamiento de la gente.

“En lugar de intentar ser una montaña, se el valle del Universo”

Jesús nos enseña en una de sus parábolas “Cuando seas invitado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te invitó te diga (Amigo acércate más). Entonces te veras honrado en presencia de todos los comensales. Porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”. Lucas 14, 10-11

Otro aspecto de esta práctica consiste en abstenerse de intentar reforzar el EGO exhibiéndote, queriendo destacar, ser especial, causar impresión o exigir atención. 

Palabra de vida, Septiembre del 2021,  Marcos 9,35 “El que quiera ser el Primero que se haga el último y el servidor de todos”.

Dejar que disminuya el EGO
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